En 1980 el espacio que ocupaba una piscina se convirtió en un escenario para conciertos y, más adelante, en una pista giratoria. En febrero de 1981 llegó la carpa de circo que acabaría dando nombre a la main room.
El interiorista Nacho Moscardó diseñó la sala inspirándose en el circo, y de esa transformación nació el caballito, el icono más reconocible de Barraca.
Hoy la sala reúne cuatro espacios, Barraca, Circo, Showroom y Terraza, y conserva su licencia de 120 dB.