Barraca abrió en 1965 en Les Palmeres, Sueca, a pocos kilómetros de Valencia. Tomó su nombre de la arquitectura original del edificio, una barraca valenciana, y en sus primeros años funcionó como sala de baile ligada a la vida del lugar. Sesenta años después seguimos abiertos, lo que convierte a Barraca en uno de los espacios de música en activo más longevos de Europa.
Los 80 y 90: motor de la escena
En los años 80 y 90 Barraca estuvo en el centro de lo que después se conocería como la Ruta. No fue espectadora, fue uno de sus motores, apostando por la new wave, el EBM, el synth-pop y más tarde el techno cuando esos sonidos todavía eran vanguardia en España. Alrededor de la cabina se movían también diseñadores gráficos, pintores, diseñadores de moda, ilustradores y grupos de teatro y performance, y buena parte de ese trabajo forma hoy parte del legado del club.
El Circo y el caballito
En 1980 el espacio que hasta entonces ocupaba una piscina se convirtió en un escenario preparado para las actuaciones de grupos y, más adelante, en una pista giratoria. En febrero de 1981 llegó la carpa de circo que acabaría dando nombre a nuestra main room. El interiorista Nacho Moscardó diseñó la sala inspirándose en el circo, y de esa transformación nació el caballito, el icono más reconocible de Barraca.
Una sala pensada para sonar
Si algo ha acompañado a Barraca en todas sus etapas es la obsesión por el sonido. La sala conserva su licencia de 120 dB, y la generación de los 90 lleva décadas diciendo que ningún sistema moderno se le acerca. Hoy la programación se reparte entre cuatro espacios: el Circo, la sala Barraca original, el Showroom y la Terraza.
La noche del 60 aniversario se cerró con My Way en la versión de Nina Simone, una excepción en una cabina que no suele despedirse así y que resume bien lo que significa llegar hasta aquí.
Lo que viene
El 5 de septiembre de 2026 abrimos nueva temporada y también una nueva etapa. La historia es nuestro punto de partida, no el destino. Queremos poner el espacio, la infraestructura y la capacidad de convocatoria de Barraca al servicio de la escena valenciana que ya existe: colectivos, artistas, diseñadores y proyectos que están creciendo ahora y que necesitan un lugar donde mostrarse. El Sonido de Valencia nunca fue un género ni una época, son las personas que lo hacen posible.
No se trata de decidir desde Barraca cuál debe ser el próximo Sonido de Valencia, sino de ayudar a crear las condiciones para descubrirlo.
Vuelve el Sonido de Valencia. Pero el de hoy.
Seguimos leyendo la noche desde 1965.